Una Burla Al Deporte Hípico En Hialeah: La Culpa Es Del Estado, No Del Propietario

by | 06.24.2017 | 9:45am
Hialeah Park

NOTA: Hemos decidido traducir para esta sección un revelador artículo del día 20 de Junio publicado por nuestro editor Ray Paulick luego de que hiciera una visita reciente al emblemático hipódromo de Hialeah. Lo que leerán (y verán) a continuación representa la triste realidad de lo que otrora fuera una de las plazas más importantes del hipismo en Norteamérica:

 

MI VISTA DESDE EL POSTE DE LOS 200

Yo visité Hialeah Park por vez primera casi 30 años atrás, en 26 de Diciembre de 1987. A pesar de que fui advertido que la gran dama del hipismo del Sur de la Florida no era lo que solía ser – que la guerra que perdió su propietario John Brunetti ante Gulfstream Park sobre los principales días de carrera de invierno les había pasado factura – quedé sin embargo impactado por la belleza y elegancia de Hialeah Park.

La principal carrera de ese día fue el Widener Handicap (G1), una competencia ganada en el pasado por luminarias como War Admiral, Armed, Nashua, True North, Forego, Private Account y, más recientemente, Turkoman. El Widener había sido tradicionalmente una de las carreras más importantes del meeting de invierno, especialmente cuando Hialeah Park ocupaba las fechas de mitad de estación desde Enero hasta Marzo.

Personal Flag se impuso en esa edición de 1987 para los colores de Ogden Phipps, y con el entrenamiento de un entrenador en ascenso llamado Shug McGaughey. Para más señas, McGaughey ensillaría media hora después a otro caballo de Phipps, Seeking the Gold, un dosañero hijo de Mr. Prospector que inició su exitosa campaña con una contundente victoria.

Había tanta historia en Hialeah Park, cosas que había visto en televisión, noticieros, películas como “The Champ”, y en artículos de periódicos y revistas. Estaban los flamingos del jardín interno que alzaban vuelo cada tarde, el magnificente paddock, la estatua de Citation, las peculiares escaleras y los palcos con sus sillas de mimbre. Incluso en esa fecha luego de Navidad, parecía que lo más granado del hipismo estaba allí presente.

Hialeah Park se vino rápidamente en picada desde ese entonces. En un par de años, y aún con menos reuniones, Brunetti tuvo que luchar de tú a tú con Calder Race Course – otro hipódromo en el área de Miami – y quedó liquidado. El hipódromo estuvo cerrado entre 1990-91, y a pesar de que Hialeah pudo reabrir un año después, nunca se recuperó, celebrando su última temporada con caballos purasangre en 2001. El Estado entonces revocó la licencia de Brunetti para presentar carreras de caballos.

La legislatura le dio a Brunetti y a Hialeah Park nueva vida en 2009, autorizando una temporada de carreras de caballos Cuarto de Milla y – luego de haber presentado dos años consecutivos de carreras – un casino. Eso no era lo que en realidad quería el dueño del hipódromo; el es un criador y propietario de purasangres que quería que estos caballos volvieran a Hialeah Park. Sin embargo, las carreras de Cuarto de Milla le permitieron construir y operar un rentable casino que de paso le dejó invertir dinero en el mantenimiento y la restauración parcial del grandioso pero viejo recinto.

Así fue como se utilizó a Hialeah Park durante los últimos ocho años.

Hasta ahora.

Gracias a permisos aprobados por el Departamento de Regulación Negocios de Florida y la División de Apuestas Mutuales del Estado, Brunetti no tiene que presentar legítimas carreras de ejemplares Cuarto de Milla, esas que son reguladas desde 2009 por la American Quarter Horse Association (AQHA). El puede hacer lo mismo que hacen “pistas marginales” como Gretna al noroeste de Florida, Hamilton Downs cerca de la frontera con Georgia y Oxford Downs al sur de Ocala; y montar carreras de 100 mteros con dos caballos, pruebas que la AQHA no regula. Es el tipo de farsa que le ha permitido a los negocios antes mencionados operar salones de juego (casinos) y locales de simulcast. Prácticamente nadie va a presenciar estas carreras, y casi nadie hace alguna apuesta en ellas. Sin embargo, eso realmente no importa.

Por 20 “reuniones”, de Miércoles a Domingos desde el 31 de Mayo al 25 de Junio, Hialeah Park pone en escena dos jornadas de ocho carreras cada una. Se anotan solo dos caballos por carrera – algunos de ellos con edades hasta de 18 años – mas tres “sustitutos”. Parten de un aparato manual – sin puertas – y corren apenas cien metros.

Tres comisarios están sentados en la tribuna – junto a un camarógrafo que graba estas ridículas competencias – y eso es todo. Después que uno de los caballos gana la carrera, se toma la correspondiente foto en el Recinto de Ganadores, luego de lo cual se repite el chiste de mal gusto siete veces más para técnicamente completar una “reunión de carreras.”

Yo no culpo a Brunetti, propietario del hipódromo, por esta triste y patética burla al deporte hípico. El solo hace lo que los legisladores del gobierno de Tallahassee permiten pasar como “carreras de caballos.”

Y esa es mi vista desde el poste de los 200.

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