La “Maldición De Apollo”: Un Hecho Fatídico Que Puede Tener Una Explicación

by | 02.21.2018 | 7:23pm
Apollo, ganador del Kentucky Derby de 1882

Es un tema que se repite cada año: al aproximarse el primer sábado de Mayo generalmente surgen varios prospectos para el Kentucky Derby (G1) que traen a la memoria al ganador de su octava edición: Apollo, vencedor hace 136 años, en 1882.

La razon es conocida por la gran mayoría. Apollo es el único ganador a la fecha del Kentucky Derby que no tuvo campaña como dosañero.

Tanto tiempo ha pasado desde entonces que se hizo común hablar de la “Maldición de Apollo” porque puede parecer extraño, pero la realidad es que todos los ganadores de la Carrera de las Rosas a partir de 1883 corrieron por lo menos una vez el año anterior. Sin embargo, estimo que esta presunta fatalidad tiene sus atenuantes.

A medida que ha transcurrido el tiempo, la dinámica de las carreras selectivas en los Estados Unidos ha cambiado. De igual manera, los criadores norteamericanos de una forma u otra han cambiado la tendencia de su producción. Dos factores que al unirse pueden explicar el por qué de la terrible estadística.

Hablemos primero de números. En las 18 ediciones del Kentucky Derby del siglo XXI, apenas 16 tresañeros que no corrieron a los dos años han participado en la importante competencia, y esto representa apenas un 4.5% del total de corredores. Evidentemente, no es una cantidad significativa, independientemente de la calidad de cada uno de ellos. De hecho, en un tercio de las referidas ediciones del Derby no participó ningún potro que ho hubiese debutado el año anterior.

Que ocurre entonces? Por una parte, la programación selectiva para dosañeros es cada vez más atractiva, con premios que llegan hasta los dos millones de dólares que repartió el año pasado la Breeders' Cup Juvenile (G1). Para los propietarios sin duda vale la pena poner en acción a sus ejemplares en busca de tantas carreras de importancia, y es por ello que – en porcentaje – la diferencia entre corredores a los dos años y no corredores a los dos años es significativa.

Los criadores no escapan a esta realidad, y ello los ha llevado a buscar en sus cruces la precocidad y velocidad sobre la durabilidad y la resistencia. El aspecto comercial de la cría ha cambiado. Ahora es muy atractivo como semental un campeón dosañero que pueda transmitir esa precocidad a su descendencia. Las subastas de dosañeros en entrenamiento han cobrado una enorme fuerza cada año que pasa, precisamente porque el comprador estima que puede ver correr su inversión en pocos meses. La rotación de ejemplares se ha vuelto si se quiere vertiginosa.

Finalmente en Mayo, aquellos tresañeros que hicieron campaña el año anterior tienen una innegable ventaja sobre aquellos que no corrieron como dosañeros. No puede ser una tarea sencilla llevar a un purasangre de carreras a correr 2000 metros al más alto nivel de competencia con cuatro o menos meses de vida pistera (de Enero a Abril). La experiencia de correr como dosañero es fundamental en el caso específico del Kentucky Derby.

Aunque no es imposible, pareciera complicado poner fin a la seguidilla. La “Maldición de Apollo” pudiera mantenerse mientras sean cada vez menos los tresañeros que compitan en el Kentucky Derby en las mismas condiciones que el ganador de 1882.

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